Jugando con sus vidas, golpeando a sus
enemigas.
Ha llamado mi atención la conducta
del Instituto Mexicano del Seguro Social de los últimos cinco meses. Verán, una
persona muy cercana a mí ha sido víctima de bullying, llamémosle <bullying
adulto> ya que las personas involucradas están entre los 32 y los 50
años. Quisiera que se imaginaran una
mujer de 32 años agrediendo física y verbalmente a una doctora de 50 años, siendo la última la
profesora de la primera. La primera Impresión sería, bueno es su problema no el
nuestro. Admitámoslo todos miramos hacia el otro lado cuando alguien está en
problemas. Pero nos llama la atención cuando nos empieza afectar a nosotros,
¿Cierto? Pues les contaré lo que pasa y cómo un problema tan “pequeño” puede
afectar nuestras vidas—y lo digo en el término médico.
Un día como cualquier otro inicia el
trabajo en el Hospital General de Zona Belisario Domínguez. Una doctora con
experiencia en anestesia se enfrente a la jungla de asfalto. Todo va bien,
hasta que a las ocho de la mañana comienzan los abusos verbales. En un eco de
cuatro voces llegan a sus oídos los
sobrenombres: “maldita gorda” “golfa” “gorda puta” entre otros. Pero ahí no se
detiene, cómo puede defenderse de cuatro
abusadoras una mujer respetada que lleva trabajando 22 años en la institución,
simplemente no puede. Sin embargo, la intolerancia de estas cuatro voces no se
queda ahí, la sed de poder en el ser humano es infinita. Llega la hora de la
agresión física: patadas, empujones, golpes; todos recibidos por la
espalda—como buenas cobardes atacan por la espalda. Hasta ahora, sin embargo,
para nosotros no es interesante aún.
Se pone interesante cuando este
cuarteto de mujeres sedientas de poder aún quieren más, entonces, ven la
oportunidad al ver un paciente. La nueva forma de poder, la negligencia médica,
con tal de molestar a una sola persona, dejándole sobrecarga de trabajo se
niegan a tratar pacientes. Estos se acumulan en urgencias ya que solo pasan un
paciente por doctor a la vez. Mientras
tanto, ¿Ellas dónde están? Bueno si ustedes preguntan al sindicato, notaran que
una de estas doctoras tiene incongruencias en sus horarios de trabajo: checar y
salirse del trabajo, está acción multiplíquenla por diez días, son ochenta
horas perdidas de trabajo, son doscientos cuarenta pacientes (aproximadamente)
que no son atendidos, ahora sí es interesante ¿no? ¿Qué tal si uno de estos
pacientes fuera un familiar? ¿Qué tal si fueran ustedes mismos? ¿Qué harían? Lo
lógico sería quejarse, ¿cierto? Bueno la persona en cuestión <la victima del
bullying adulto> ha intentado quejarse constantemente con el sindicato de
trabajadores, no solo por el maltrato sino por la negligencia médica.
Si bien es nuestra naturaleza
adaptarnos a los ambientes para sobrevivir, no es una necesidad aguantar la
negligencia de aquellos que creen que tienen el poder. Parte de nuestra
adaptación no debería ser voltearnos cuando vemos un problema, porque poco a
poco, se irá haciendo más grande. Créanlo o no, hasta el problema más pequeño
tiene un efecto “bola de nieve.” Se acumulará hasta que sea más grande que
nosotros.
Gracias y una disculpa a J.L Camargo
por cambiar de tema. Ilíada
Briendarella.
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