martes, 24 de abril de 2012


Jugando con sus vidas, golpeando a sus enemigas.

Ha llamado mi atención la conducta del Instituto Mexicano del Seguro Social de los últimos cinco meses. Verán, una persona muy cercana a mí ha sido víctima de bullying, llamémosle <bullying adulto> ya que las personas involucradas están entre los 32 y los 50 años.  Quisiera que se imaginaran una mujer de 32 años agrediendo física y verbalmente  a una doctora de 50 años, siendo la última la profesora de la primera. La primera Impresión sería, bueno es su problema no el nuestro. Admitámoslo todos miramos hacia el otro lado cuando alguien está en problemas. Pero nos llama la atención cuando nos empieza afectar a nosotros, ¿Cierto? Pues les contaré lo que pasa y cómo un problema tan “pequeño” puede afectar nuestras vidas—y lo digo en el término médico.

Un día como cualquier otro inicia el trabajo en el Hospital General de Zona Belisario Domínguez. Una doctora con experiencia en anestesia se enfrente a la jungla de asfalto. Todo va bien, hasta que a las ocho de la mañana comienzan los abusos verbales. En un eco de cuatro voces  llegan a sus oídos los sobrenombres: “maldita gorda” “golfa” “gorda puta” entre otros. Pero ahí no se detiene, cómo puede defenderse de  cuatro abusadoras una mujer respetada que lleva trabajando 22 años en la institución, simplemente no puede. Sin embargo, la intolerancia de estas cuatro voces no se queda ahí, la sed de poder en el ser humano es infinita. Llega la hora de la agresión física: patadas, empujones, golpes; todos recibidos por la espalda—como buenas cobardes atacan por la espalda. Hasta ahora, sin embargo, para nosotros no es interesante aún.

Se pone interesante cuando este cuarteto de mujeres sedientas de poder aún quieren más, entonces, ven la oportunidad al ver un paciente. La nueva forma de poder, la negligencia médica, con tal de molestar a una sola persona, dejándole sobrecarga de trabajo se niegan a tratar pacientes. Estos se acumulan en urgencias ya que solo pasan un paciente por doctor a la vez.  Mientras tanto, ¿Ellas dónde están? Bueno si ustedes preguntan al sindicato, notaran que una de estas doctoras tiene incongruencias en sus horarios de trabajo: checar y salirse del trabajo, está acción multiplíquenla por diez días, son ochenta horas perdidas de trabajo, son doscientos cuarenta pacientes (aproximadamente) que no son atendidos, ahora sí es interesante ¿no? ¿Qué tal si uno de estos pacientes fuera un familiar? ¿Qué tal si fueran ustedes mismos? ¿Qué harían? Lo lógico sería quejarse, ¿cierto? Bueno la persona en cuestión <la victima del bullying adulto> ha intentado quejarse constantemente con el sindicato de trabajadores, no solo por el maltrato sino por la negligencia médica.  

Si bien es nuestra naturaleza adaptarnos a los ambientes para sobrevivir, no es una necesidad aguantar la negligencia de aquellos que creen que tienen el poder. Parte de nuestra adaptación no debería ser voltearnos cuando vemos un problema, porque poco a poco, se irá haciendo más grande. Créanlo o no, hasta el problema más pequeño tiene un efecto “bola de nieve.” Se acumulará hasta que sea más grande que nosotros.

Gracias y una disculpa a J.L Camargo por cambiar de tema.  Ilíada Briendarella.

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